Esta entrada es de Abraham Park, de GCV, en respuesta a la pregunta: ¿Por qué votas teniendo en cuenta el clima?

Nos encantaría saber por qué tú también votas pensando en el clima. Si te apetece compartir tu experiencia, entra aquí o ponte en contacto con GCV enviando un correo electrónico a abraham@gcvoters.org con tu historia.


De niño, mis padres se esforzaron mucho por hacernos vivir experiencias inolvidables a mi hermana y a mí. A menudo hacíamos excursiones familiares a parques nacionales, entre ellos algunos de los más famosos, como Yosemite, el Gran Cañón y Yellowstone. Todavía recuerdo mi primer contacto con la nieve en un paisaje invernal de cuento de hadas en Yosemite.

Lo que no sabía, sin embargo, era que, a través de esas experiencias, mis padres estaban sentando sin darse cuenta las bases para que desarrollara mi amor por la naturaleza salvaje y un gran aprecio por el medio ambiente. Gracias a esas oportunidades, desarrollé inconscientemente una afinidad por la naturaleza y por ese mundo maravilloso que permanecía casi intacto por la mano del hombre.

En la universidad, trabajé dos veranos como monitor de campamento en los bosques del norte de Wisconsin. Esta experiencia fue increíblemente formativa y valiosa; viví aventuras increíbles haciendo senderismo por zonas como el North Country Trail y navegando en canoa por las Boundary Waters, situadas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Fue durante esa época cuando empecé a comprender conscientemente el valor que estos lugares, y los parques que visité durante mi infancia, tenían para mí, así como la urgente necesidad de proteger estas zonas de cualquier daño.

Hoy en día, esas necesidades se han traducido en algo más que el simple cuidado de los parques nacionales y los parajes naturales que aún quedan en Estados Unidos; han evolucionado hasta convertirse en un profundo sentido de responsabilidad y preocupación por todo nuestro medio ambiente, así como en la necesidad de garantizar la seguridad de nuestras tierras, nuestras aguas y nuestro aire, independientemente del lugar o de las personas afectadas.

Pero lo más importante es mi preocupación por el mundo que heredarán las generaciones futuras, entre ellas mis dos sobrinas. No quiero dejarles un mundo en el que cada día sea una lucha, en el que piensen en las generaciones anteriores y se pregunten: «¿Por qué no hicieron algo cuando aún podían?».

La cruda realidad de nuestro mundo actual es que la humanidad se enfrenta a una crisis global sin precedentes. El cambio climático es un enemigo insidioso que actúa de forma silenciosa, gradual e inexorable. Quizás sea precisamente este avance lento pero constante lo que más juega a su favor. A diferencia de otras catástrofes colosales como la hambruna, la destrucción o la guerra, el cambio climático parece casi inofensivo, con efectos tan comparativamente lentos que rara vez le prestamos atención o consideramos que sus cambios serán fácilmente reversibles cuando por fin nos decidamos a solucionarlo. Por desgracia, para cuando nos dispongamos a revertir los efectos del cambio climático, ya será demasiado tarde.

Ya no tenemos tiempo que perder. Debemos actuar ahora mismo si queremos dejar a las generaciones futuras un mundo limpio y equitativo. El reto que tenemos por delante es colosal y imposible de afrontar en solitario. Pero no tenemos por qué afrontarlo solos, no si nos unimos todos y aunamos nuestros recursos, nuestras acciones y nuestras ideas para hacer frente a esta crisis.

Todavía podemos cambiar Georgia y el mundo, y podemos hacerlo juntos. Por eso voto por el clima.